sábado, 18 de enero de 2020

CAPÍTULO 4: EL CONTACTO


Aunque en un principio al descubrir la identidad de la persona con la que está hablando online sintió deseos de cortar la comunicación algo la hizo detenerse. No es quien para juzgar a nadie porque a ella ya la habían juzgado demasiado. La desanimaron, no la invitaban a perseguir sus sueños. La hacían desistir de lo que deseaba hacer solo por su impedimento físico. Se lo repitieron tanto que incluso se lo llegó a creer de verdad. Si las empresas no deseaban contratarla por culpa de su cojera.. ¿Cómo iba a lograr sus demás objetivos? 
Hasta que un día su directora y la empresa en la que se desarrolla profesionalmente se cruzaron en su vida. 

La mujer no lo podía creer. Por primera vez en años alguien se había aproximado a ella con una oferta para ganar dinero. Eso la dejó en shock, sobre todo porque a pesar de su cojera la oferta estaba ahí.

Un par de años atrás... 

 —Gracias por la oferta, por no echarse atrás al verme y por no ponerme límites. —le decía la joven a la persona que había contactado con ella.

—¿Por qué? Tu cojera solo es una circunstancia en tu vida, ¿qué tiene que ver eso con no poder realizar cualquier otro trabajo? Si fueras a dedicarte a jugar al fútbol lo entendería, pero hay otras muchas otras cosas que puedes hacer. —le decía la persona que la invitó al negocio. 

—Lo sé, pero estas empresas buscaban una buena imagen. Y además está el tema de la edad. Ya tengo cuarenta y cinco años. —respondía la mujer de ojos azules.

—Yo solo veo una mujer bonita, una mujer con una imagen agradable. Lo de tu pierna, la verdad se me ha olvidado. Con respecto a lo de la edad la verdad es que es lamentable que muchas empresas se rehusen a contratar personal nuevo tan solo porque pasan de los cuarenta. O peor aún, que te despidan al cumplir cincuenta años. Es cruel y muy injusto. Deberían ser castigados por ello. Te voy a confesar algo. Trabajando conmigo tengo gente de dieciocho años, pero también de treinta, de cincuenta e incluso de sesenta e incluso más. Es más, la mayoría de las personas que trabajan conmigo tienen más de cuarenta y cinco años. Me centro en dos tipos de personas en especial porque me molesta mucho la discriminación que sufren por su edad. Aunque la gente muy joven, a veces también tiene problemas para encontrar empleo por la falta de experiencia y a veces cuando los contratan se aprovechan de ellos pagándoles lo mínimo que marca la ley. Ambos grupos tenéis más en común de lo que parece. Me centro en estos dos rangos de edad.

La morena se sorprendió al escuchar lo que la persona que estaba frente a si le estaba narrando y quiso saber más. Eso no era algo que uno escuchara a diario. No era muy habitual en el mundo en el que vivimos. Cuando la joven mujer, porque con cuarenta y cinco años aún se consideraba una joven mujer, dado que lo era, escuchó lo que la otra mujer le proponía no entendía nada en absoluto. 
¿Qué le estaba proponiendo esa persona? 

Nunca había escuchado nada como aquello. Probablemente era ilegal y por eso le decía todo lo que ella quería oír, para "cazarla" y quedarse con todo su dinero como acostumbran a hacer algunas empresas.
Enojada y ofendida se marchó del lugar en que había sido citada, aunque antes quien le hizo la propuesta le dio su número de teléfono y le dijo algo más.

—No tienes ningún riesgo. ¿Por qué no te informas un poco sobre la compañía y luego te formas una opinión? Yo tuve la misma reacción que tú cuando empecé en esta compañía incluso pensé en denunciar y mira donde estoy. Infórmate, te lo piensas y me llamas —la sonrió. No tienes nada que perder.

Y Linda así hizo. Buscó información en Internet que era mucho más fácil y accesible. Encontró cosas buenas y malas, aunque las cosas negativas que halló sobre la compañía parecía tener algún tipo de interés oculto en hablar mal de ella. Los comentarios eran demasiado intensos, demasiado enfocados en crear un gran rechazo y desconfianza entre las personas accedían a la información. Linda sabe que hay que buscar lo que hay detrás de cada comentario. Tal vez a algunas personas les fue mal y por eso hablan mal. También sabe que hay gente que obtienen beneficios por mentir y hablar de otras personas o compañías. Es una triste realidad.

La, ahora emprendedora, se percató en otros de los comentarios negativos que había sobre dicha compañía eran de personas que formaban parte de otras empresas, no tan buenas, pero directas competidoras de la compañía.
Linda se preguntaba que había de cierto en todos aquellos comentarios. Tal vez mucho, tal vez poco. Por eso leyó los comentarios positivos, y decidió dar una oportunidad a aquella oferta. Tenía mucho que ganar y nada que perder según le dijo la persona que la invitó. Y si la había mentido, si la estafaba lo denunciaría. Se puso en contacto con la persona que le hizo la propuesta y le dijo que lo intentaría. La persona que la invitó al negocio le dejó claras algunas cosas, tenía muchas ventajas sobre un trabajo clásico pero había que trabajar duro todos los días, tendría días difíciles en los que se desanimaría porque todo le salía mal pero tenía que seguir adelante. Aquella actividad era algo de paciencia, lucha y tiempo. Pero si no se rendía tarde o temprano vería los frutos.

La mujer de ojos azules se dio cuenta entonces de la razón que tenía su directora. La gente no la tomaba en serio, incluso las empresas que antes la rechazaban ahora la buscaban y le hablaban mal de lo que estaba haciendo. Linda estaba preparada para eso pues era exactamente lo que su sponsor le dijo que ocurriría así que no le tomó por sorpresa.
Finalmente la lucha, la constancia y la paciencia dieron sus frutos y ahora ella se encuentra ofreciendo la misma oportunidad de la que ella un día disfrutó a personas que como ella buscan ganarse la vida o bien necesitan un dinero que complementen su sueldo. Algunas de esas personas incluso ya han dejado su trabajo clásico para dedicarse de manera intensiva y exclusiva a la empresa y la oportunidad que Linda les ofreció un día. Ahora ella dirige sus propios equipos de trabajo. Le va bien pero porque lo lucha cada día y cuando cae se levanta.

Linda conversa con ese hombre de su misma edad tratando de ignorar su amargura y frustración, después de todo es una reacción muy comprensible. Es muy injusto que por culpa de la edad, las personas sean despedidas de su trabajo o no puedan encontrar uno. Michael se sorprende con las preguntas que la hermosa mujer le está haciendo. La dama necesita conocerle, conocer sus sueños y necesidades para saber como ayudarle.
Aunque Michael trata de averiguar sobre que trata la oferta, Linda no suelta prenda. Eso le intriga y le hace sospechar a la vez. No entiende porque tanto misterio. Pero como siempre ha sido una persona muy curiosa, cotilla le llaman sus amigos y familiares, accede a quedar con Linda.

Al llegar al lugar de la cita, Jackson queda impresionado al ver la belleza de la mujer que ha contactado con él, pero su sorpresa aumenta cuando la ve ponerse en pie y acercarse a él. No imaginaba que esa mujer tuviera esa limitación física, pero enseguida se acuerda de su fallecido amigo que también tenía un impedimento físico y eso no le detuvo jamás. En verdad son gente admirable.

El camarero del hotel les sirve dos cafés y en cuanto Michael descubre cuál es la propuesta de que esa mujer le está haciendo enfurece.

—No estoy tan desesperado. ¡Usted me ha visto cara de estúpido, señora y no lo soy!
Nada más pronunciar estas palabras, Michael Jackson, que se siente engañado, abandona el lugar sin despedirse de la mujer de ojos azules. 

CAPÍTULO 3 :UN NUEVO DÍA, UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Que la edad no te impida alcanzar tus sueños.

Cuando Linda siente el calor que el vómito de Michael está generando en sus zapatos y su nauseabundo característico olor en un principio tiene deseos de decirle cuatro cosas a ese individuo que la ha vomitado encima y que está tan ebrio que ni siquiera puede mantenerse en pie.

Aunque nunca ha entendido como alguien puede llegar a perder el control de esa manera de lo que bebe, Linda, decide no prejuzgar. Quizás esté de celebración y simplemente se haya pasado con los tragos. Ella sabe bien lo que significa que la gente te juzgue por lo que ve, sin detenerse a mirar más allá.

Linda sabe lo que se siente cuando te niegan oportunidades de todo tipo simplemente porque al verte se hacen una idea de lo que las personas creen que es verdad. En muchas ocasiones, esa primera percepción es errónea y personas valiosas en todos los aspectos de la vida se ven discriminadas injustamente.

La compañera de Linda, se tapa la nariz porque el olor a vómito mezclado con el alcohol es demasiado fuerte.
Ya es algo tarde por la noche cuando han salido del evento y se alejan de Michael y sus amigos que siguen dando tumbos por la calle por culpa del alcohol.

Por suerte para Linda, siempre lleva algo de repuesto en su automóvil por si ocurre alguna eventualidad como en este caso y tras despedirse de sus compañeros de la empresa hasta el próximo evento se dirige al coche que la empresa le regaló como premio a su triunfo y para facilitar su trabajo aún más.

La hermosa mujer de cabello negro e intensos ojos azules, abre el maletero de su vehículo, toma una bolsa pequeña de deporte. Cierra la puerta de coche y se dirige a un bar cercano en el que pide una consumición.

—Siento el olor, un hombre ebrio me acaba de vomitar encima, ¿podría usar el servicio para cambiarme de ropa? —se disculpa la bella dama.

—¡Claro! Al fondo a la derecha. —le explica uno de los camareros del local.

Lejos de allí, Michael con sus compañeros de trabajo siguen dando trompicones y tropezando con algunas personas que encuentran a su paso.

A la mañana siguiente, en su casa, Michael se levanta con una fuerte resaca como consecuencia de la borrachera del día anterior.

—Soy un idiota. ¿Cómo se me ocurre beber de esa manera? —se lamenta el hombre después de lavarse la cara en el servicio de su casa. —Te mereces este dolor de cabeza por imbécil, Michael.

En la empresa en la que trabajó el hijo de Katherine los últimos veinte años, los nuevos dueños deciden hacer recortes de salarios. A todos los empleados. No les bastó con despedir a los empleados que llevaban años en la compañía como Michael y sus compañeros, necesitan hacer más recortes. A los asalariados de la empresa les harán creer que la compañía va económicamente mal aunque es falso. En realidad, sus nuevos dueños, que carecen de escrúpulos, desean obtener más ganancias personales gracias a la empresa y si para eso tienen que mentir a los trabajadores diciendo que deben recortar sus sueldos por crisis en la compañía lo harán.

—Total, la mayoría son simples empleados que no tienen nivel de estudios y no se darán cuenta cuenta de si la compañía realmente tiene problemas o no. —comenta uno de los nuevos dueños con el otro.

—Cierto. —responde su compañero carcajeándose instantes después.

Los dos individuos sonríen satisfechos mientras ponen los pies encima de la mesa del despacho con actitud arrogante.

En su casa, Linda despierta algo más tarde de lo que es habitual en ella. Después de cambiarse de ropa en la cafetería, la noche anterior, tuvo que parar por una gasolinera para echar combustible a su vehículo. Al llegar a casa se dio una ducha para relajarse, se preparó un vaso de leche caliente y cacao y se acostó. Pero ese es un nuevo día. Un nuevo día en la empresa que le dio la oportunidad que otras empresas se negaron, en la que sus logros han sido consecuencia directa de su esfuerzo, no de los esfuerzos de otras personas. Una empresa que ama. Ese nuevo día lo va a dedicar a hablar un rato y conocer personas por Internet y dar unas presentaciones.

Desde su entrada en la empresa de belleza, su familia la ve más feliz y mucho más guapa de lo que ella ya es.

—Son los productos maravillosos que uso y la felicidad que siento por la vida que estoy viviendo y los sueños que estoy cumpliendo.

Tan feliz e ilusionada la veían sus familiares que estos se planteaban la posibilidad de unirse a ella aunque tenía ciertas reticencias a la forma en la que la mujer se ganaba la vida. Algunos de ellos no confiaban en esa nueva forma de trabajar, ya que estaban acostumbrados al mundo industrial, todo aquello les sonaba raro y pensaban que era una estafa. De hecho así se lo dijeron a la ejecutiva. Linda pudo comprobar así que la persona que la invitó a participar en ese negocio tenía razón cuando le comentó que la dirían cosas como esa.

—Te dirán incluso que nada puedes lograr de esto, que te van a engañar y que te van a sacar todo el dinero. Por desgracia hay empresas de este ramo que hacen las cosas mal pues solo están pensando en enriquecerse La gente está harta de que la engañen, es muy comprensible. Pero no todas las empresas son iguales y hay que demostrarlo. Esta industria ha sido muy golpeada por las malas prácticas de algunas personas y empresas. Ten fe. Tus esfuerzos y tu tiempo serán recompensados.

Y la persona que le dio la oportunidad tenía razón. Se burlaron de ella, le dijeron de todo, pero cuando comenzaron a ver los resultados palpables de su esfuerzo y su trabajo, cuando vieron lo que estaba ganando, no solo en el terreno económico, sino como persona, muchas de esas personas comenzaron a sentir curiosidad por aquello que estaba haciendo y de lo que tanto se burlaron en un principio.

Algunas de esas personas que se burlaron de ella ahora forman parte de su equipo. Y se han dado cuenta que no debe hablarse de algo de lo que no se tiene noción alguna. Ahora ellos también están cosechando éxitos aunque Linda les dejó claro desde el primer día que esa profesión requería de trabajo, pasión, tesón y paciencia. Que no se lograban las cosas en dos días, ni en un mes. Juntos han formado un gran equipo. Y cada logro de alguien de su red, es un logro suyo también.

—Interésate de verdad por la gente, de manera honesta. Mira en como puedes ayudarles. Olvida lo que puedes lograr. El éxito llegará cuando menos lo esperes.

Ese gran consejo le dio la persona que le había presentado la oportunidad que le cambió la vida.

Linda se prepara un nutritivo desayuno y se toma sus suplementos nutricionales. Desde que empezó a consumirlos se halla con más energía y los alimentos que toma le nutren más. La maravillosa astaxantina es algo increíble. Realmente aquella familia que creó la empresa hace tantos años, cambió la vida a millones de personas. Y ella es una de esas personas.

Después de desayunar, la mujer se arregla y se sienta frente al ordenador durante un rato, mira su correo electrónico y mira sus redes sociales. Sus compañeras de la compañía ya están en activo y las fotos que han subido a las redes sociales dan muestra de ello. Algunas de ellas se dirigen a dar presentaciones por la mañana, otras compañeras suben fotos desde la cafetería en la que se reunido mientras disfrutan de un café.

Linda navega por Twitter y en ese momento, por casualidad encuentra un perfil que llama su atención. Es de un grupo de personas de cincuenta años en adelante que comparten experiencias en sus vidas y también inquietudes.
En una edad algo complicada para algunas cosas. Algunas personas ya han perdido la fe de tener una buena vida y comentan lo cansadas que terminan de sus trabajos y lo poco que cobran, por no hablar del trato que a veces, debido a su edad, les dispensan en algunas empresas. La bella mujer se compadece de ellos y trata de animarlos.

—Seguro que os aprecian más de lo que pensáis. —comenta la mujer de ojos claros.

—Al menos vosotros tenéis trabajo. A mi acaban de despedirme del mío después de veinte años porque consideran que soy mayor para trabajar. —teclea otra persona.

Ese comentario enfurece al grupo entero ya que son conscientes que podría pasarles a ellos. Linda responde al comentario.

—¿Y no has pensado en buscar otro trabajo? —pregunta la mujer.

—Somos viejos por lo visto. Se ve que no servimos para nada. —vuelve a escribir la persona que fue despedida de su trabajo.

Al leer esa frase, la memoria de Linda se activa. Algo muy parecido decía la persona ebria que le vomitó en los zapatos la noche anterior. Cuando la morena de ojos azules se fija en la foto de perfil del usuario que ha hecho el último comentario, la mujer reconoce al hombre de la noche anterior.
Es el mismo que vomitó en sus zapatos. 


CAPÍTULO 2 : UN ACCIDENTADO ENCUENTRO


Michael no puede dar crédito a lo que acaba de escuchar. Ese individuo le acaba de decir con total descaro que son viejos para trabajar, para seguir trabajando en algo que lleva desempeñando gran parte de su vida y con éxito además. Es increíble la desvergüenza y la crueldad de algunas personas. 

El antiguo dueño de todo aquello era un gran hombre, pero sus familiares son unos indeseables, aunque no pueden hacer nada ya que ahora ellos son los jefes.
Los parientes del antiguo dueño entregan la carta de despido y el último cheque que percibirán allí, luego se marchan. 

Michael y sus amigos, aquellos que han sido despedidos a igual que él debido a su edad, se quedan solos en la sala.  Todos ellos, excepto el hijo de Joe se derrumban, todos tienen familias que mantener y no saben como se las van a arreglar a partir de ahora para seguir haciéndolo. El hijo de Katherine, en cambio, aún no puede reaccionar. Está en shock. Todavía tiene la palabra "viejo" en su mente. Les han despedido por su edad, no porque hagan mal su trabajo, solo por su edad. ¡Por su maldita edad! 

¿Tener cincuenta años es ser mayor, es ser inservible? 

De acuerdo que no es un chico de treinta, pero solo tiene cincuenta años. Aún es joven y puede dar mucho de si. Además en esos momentos se encuentra físicamente mejor que cuando era un muchacho de treinta años, no obstante lleva más de veinte años haciendo ejercicio a diario en un gimnasio y con una sana y cuidada alimentación. Es más sabio, más culto, acumula experiencia en en la vida y en su trabajo. 

El hombre da un golpe en la mesa con uno de sus puños asustando al resto de sus compañeros. 

—¡Maldita sea! Si esta empresa no nos sabe valorar por algo tan estúpido como nuestra edad marchémonos a otra donde si sepan apreciar nuestro talento.

Sus compañeros le miran. 

—Eres demasiado ingenuo, Mike. Por desgracia en el mundo laboral desde hace ya años las personas que llegamos a cierta edad lo tenemos muy pero muy difícil para volver a encontrar trabajo.

—Eso no puede ser. Aún somos jóvenes. —dice el estadounidense. —No pueden hacernos esto. —comenta el hijo de Katherine muy molesto. 

—¿Es qué no te das cuenta? Ya lo han hecho, Michael. Se han salido con la suya. Y debemos agradecer que nos hayan indemnizado por el despido porque se podrían haber inventado cualquier cosa, haber usado cualquier truco para no hacerlo y pelear por nuestros derechos además nos habría costado dinero. —dice otro de los compañeros del afroamericano. 

—Para la mayoría de las empresas, las personas somos tan solo números —responde otro de los trabajadores que han corrido la misma suerte de él. 

—Me niego a aceptar que ya no servimos para nada. Tiene que haber algo que podamos hacer. Algún lugar en el que podamos estar donde lo importante sea lo que hagas, lo que logres, no tu edad, ni tu condición física. Solo tu valía profesional y humana —asevera el hombre de mirada profunda y ojos del color del café. 

Linda, lejos de allí disfruta de las mieles del éxito que su poco tradicional empleo le ha otorgado, aunque desde un principio le encantó la empresa y lo que podían ganar gracias a su esfuerzo, a pesar que se podía ver alcanzando el éxito con meridiana claridad, había algo que no la permitía avanzar.

A pesar que era algo sencillo de realizar,  requería de dedicación y tiempo. A priori parecía algo sencillo de hacer, sin mayores problemas, pero a la hora de ponerse a hacerlo, se veía incapaz. Hablar con alguien que no conocía, romper el hielo, le resultaba imposible. Y por más que lo intentaba, por más que se decía a ella misma "hoy lo hago", no era capaz de ello. 

Su líder le dio algunos consejos que por desgracia no le sirvieron de mucho. Entonces se dio cuenta que aquello escapaba a su control y que esa ansiedad que sentía a la hora de establecer conversación con alguien podría necesitar ayuda profesional especializada. Ella no podía sola con ello.

Y menos mal que recibió ayuda profesional a tiempo.
Gracias ello pudo superar aquello que la impedía relacionarse de forma natural con las personas. Linda comenzó a tener sospechas sobre el origen de aquello que le impidió tener una relación fluida y normal con desconocidos. Los años que pasó cuidando casi veinticuatro diarias a su padre enfermo al que tenía en casa y a quien tenía que atender en todo la fueron aislando del mundo exterior. Su madre trabajaba todo el día para mantener la familia y Linda estaba todo el día con su progenitor atenta a él y sus necesidades todo el día. Su madre llegaba a casa muy tarde y muy cansada de trabajar, y a pesar que su hija también lo estaba no le parecía justo dejar que su madre se encargara de él, aunque ella insistiera en colaborar también.

—Tú estás tan cansada como yo, hija.

—Lo sé mamá, pero tú eres más mayor que yo y además siempre has cuidado de papá y de mi. Ahora me toca sacrificarme.

—Pero cariño, tú también necesitas vivir, además tu problema de cojera no es poca cosa y tanto esfuerzo físico para cuidar de tu padre también puede pasarte factura, quizá no ahora pero sí más adelante. ¿Y qué pasa contigo? ¿Qué pasa si un día encuentras un trabajo? ¿Vas a tener energías suficientes para hacerlo?

En ese momento su hija sonrió con melancolía.

—¿De verdad crees mamá que alguien me va a ofrecer trabajo en mis condiciones?

—¿Y por qué no? Eres inteligente y eficiente. —le decía su madre.

—Gracias madre, pero por desgracia esa no es la realidad.

Linda tenía razón. Cuando su padre falleció años después y la mujer comenzó una intensiva búsqueda de empleo. Lo encontró aunque le costó demasiado y fue el único que pudo hallar. 

Allí estuvo diez años, pero al final un día por recorte de personal la despidieron junto a otras personas, todas ellas pasadas los cuarenta años. Empezó a buscar empleo de nuevo, acudió a varias entrevistas pero en cuanto la veían, en cuanto veían su discapacidad, les cambiaba el rostro aunque se encargaban de disimularlo ante ella. Le hacían la entrevista con normalidad, como con el resto de la gente y se quedaban con su currículo, pero nunca, nunca la llamaban. Ella a pesar de esto, pese a saber que no la llamaban seguía acudiendo a entrevistas. Tenía la esperanza de que, tal vez en alguna ocasión, alguna empresa tuviera la decencia de contratarla.

Estaba lo suficientemente cualificada para los trabajos a los que optaba, su cojera realmente no debía ser un impedimento para ello, sin embargo lo era. Por si fuera poco existía otro factor que influía en la negativa de las empresas a rechazarla una y otra vez además de su minusvalía. Su edad
Linda ya pasaba de los cuarenta y tres años cuando intentó encontrar otro trabajo. Ese era otro punto negativo a su favor.
Y un día cuando pensó que debía resignarse a no encontrar empleo, no sabia como iba a poder vivir y comer, alguien se cruzó en su camino. Esa mujer que le había ofrecido una oportunidad.

—¿Le gustaría tener una entrada de dinero adicional a su empleo tracidional? —le dijo una mujer de unos cincuenta y seis años a la morena de ojos azules. 

—Haga el favor de no tomarme el pelo. ¿Es qué no me ha visto? Llevo años buscando empleo, pero por lo visto tener una minusvalía y más de cuarenta años es un impedimento para encontrarlo. No se ría de mí. —le reprochó Linda. 

—No me estoy riendo. Si usted confía en usted misma y le pone ganas puede lograr lo que sea. Que nadie le haga creer lo contrario. —la sonreía la agradable mujer. 

Linda se dio la vuelta en ese momento y la miró. 

—¿Qué es lo que me quiere proponer usted exactamente? ¿Sobre qué se trata su misteriosa propuesta? —preguntó la mujer intrigada. 

—¿Por qué no la tomo los datos y le doy los míos? En uno o dos días la llamo para concertar una cita y explicarle. —le dijo la emprendedora. —Si por cualquier motivo no puede acudir, ¿sería tan amable de avisarle para dar mi tiempo a otra persona y citarla para otro día? 

—¡Claro! —exclamó ella. 

La mujer que se había dirigido a ella logró despertar su interés y dejarla con la intriga. Quería saber más. La curiosidad la estaba matando y tenía ganas de descubrir todo aquello, así que decidió ir con su madre. 

Linda aparca esos recuerdos a un lado y aplaude a otra persona que ha logrado sus sueños. Esta persona era más mayor que ella cuando esa oportunidad llegó a su vida y a pesar de sus dudas iniciales supo darse una oportunidad a si misma. 

La morena está feliz, en esta ocasión es alguien de los suyos quien está recibiendo su merecido reconocimiento. Una persona a la que en su momento ofreció la misma oportunidad que la habían ofrecido a ella. 

—Quiero dar las gracias a Linda Clements por esta oportunidad. Por llevarme de la mano y enseñarme paso a paso. Por su infinita paciencia conmigo, porque la tuvo. Me costó mucho aprender y desarrollar pero una vez que lo logré mirad donde llegue con mi edad. 

Linda sube en esos momentos y abraza a aquella mujer tan triste a la que un día decidió brindar una oportunidad al igual que habían hecho antes con ella.

Al acabar el evento, Linda y el resto de los asistentes salen del lugar dónde de ha celebra, mientras a unos metros de ellos, Michael Jackson y sus compañeros deambulan por la calle bastante bebidos,dando trompicones. 

En esos momentos no quieren pensar en que van a hacer a partir de mañana con sus vidas. Ahora solo beben para olvidar que han sido tratados como inútiles por su edad y que sus nuevos jefes no se han tocado el corazón a la hora de despedirlos. Ninguno de ellos suele beber alcohol, sin embargo en esos momentos solo desean emborracharse y no pensar en nada. 

Cuando Michael  y sus compañeros se cruzan con Linda y sus compañeros, el hombre de ojos color café, totalmente ebrio, comienza a decir.

—So...mos...unos...vieejos...ya nooo...servimos para trabajar. 

Nada más pronunciar estas palabras, la gran cantidad de alcohol ingerido por él y sus compañeros, hace que Michael vomite sobre los zapatos de Linda. 

CAPÍTULO 1 : DISCRIMINACIÓN



Michael Jackson, estadounidense de nacimiento, lleva prácticamente toda su vida viviendo en España. Su familia salió de Estados Unidos hace años para disfrutar de unas vacaciones en España y les gustó tanto el país, el ambiente, la comida y la gente, que decidieron prolongar su estancia allí quedándose una temporada. Aquella temporada se hizo algo permanente y terminaron quedándose a vivir en el país de las fallas, el chotis, la feria de Abril, la paella y el mojo picón. 

Cuando la familia llegó de vacaciones a dicha nación, Michael era un niño muy pequeño, apenas tenía cuatro años de edad. Desde el momento en que decidieron establecerse allí, el padre de familia comenzó una intensa búsqueda de trabajo. Desconocer el idioma le puso las cosas algo complicadas a Joe, pero la casualidad y la suerte quisieron que el padre de la familia conociera a Jack, un estadounidense radicado en Madrid desde hacía un par de años que le contrató como conserje de la compañía de seguros de la que su nuevo conocido era dueño, además el americano también tenía en propiedad un edificio de apartamentos de lujo en el que cual vivían muchos angloparlantes y los fines de semana el marido de Katherine Scruse trabajaba allí también de conserje. En esta ocasión al menos podía comunicarse con más personas en su idioma natal, ya que varios de los moradores que habitaban en el edificio eran también estadounidenses y algún que otro británico. 
El empresario tenía un gran corazón y trataba a todos sus empleados de manera cercana y afectuosa ya que para él era muy importante mantener un buen contacto con sus empleados. Después de todo ellos luchaban por su sueño, trabajaban bien y estaban comprometidos con la empresa, y Jack tenía que tratarlos como pensaba debían ser tratados. Durante el horario laboral él ejercía de jefe, pues esa era su labor, y los empleados hacían lo que tenían que hacer. Fuera del horario laboral se le podía ver con algunos empleados tomando algo. Todos eran personas, la única diferencia es que él era su jefe, le había ido mejor en la vida. Gracias a ello poseía una buena fortuna y varias empresas a lo largo del mundo, aunque eso no le convertía en alguien mejor que aquellos que económicamente no habían sido tan afortunados. Al menos el millonario lo veía así. Le molestaba mucho lo que hacían otras empresas, eso de despedir a alguien solo porque consideran que ya era mayor para desempeñar su labor o que directamente no contrataban a personas pasados los cuarenta y cinco años, mucho peor si ya alcanzaban los cincuenta años. 
¿Acaso la gente de esa edad ya no es competente? ¿Acaso no tienen que comer, no tienen derecho a trabajar? ¿Por qué los discriminan de esa manera?

Están tan obsesionados con la juventud que no se dan cuenta del daño que hacen, y tampoco de lo valiosa que es la experiencia de alguien que lleva años en una empresa.

Él, en cambio no tenía problemas con la edad de un candidato que buscaba trabajo. Si tenía hueco en alguna de sus empresas y su perfil se ajustaba a lo que buscaba, contrataba a esa persona sin mirar nada más. Le daba igual el sexo, la edad, religión etc. Solo deseaba gente trabajadora y honesta.

El patriarca de los Jackson trabajó con su compatriota durante veinticinco años y ambos fraguaron una amistad que duró toda la vida.
Cuando Michael Jackson cumplió treinta años tuvo la suerte de entrar a trabajar en la misma empresa en la que su progenitor estuvo durante tanto tiempo. El muchacho se había quedado en paro porque la empresa en la que estaba prestando servicios se arruinó y tuvo que cerrar. Poco después su prometida falleció atropellada por un choque que se dio a la fuga justo el día en que iban a reunirse para fijar una fecha de boda. Eso le destrozó y su corazón nunca volvió a latir por ninguna mujer, al menos que su familia supiera. Tuvo que sobreponerse pronto y seguir con su vida y pensó que tener la mente ocupada le ayudaría. 
El amigo de su padre se enteró que el muchacho andaba a la búsqueda de un empleo y le dio cita para entrevista. Sin embargo el joven no estaba muy seguro de acudir. Él jamás había vendido seguros. No tenía nada que ver con a lo que se dedicaba con anterioridad; descargar mercancía de camiones.

—No tiene mucho que ver descargar camiones con vender seguros. —le decía el treintañero al jefe de su progenitor.

—Supongo que para descargar camiones tampoco tenías experiencia, ¿o me equivoco? Al menos tuviste que aprender la manera en la que debe hacerse. Alguien te enseñó como se hacía. —respondió Jack. —Pues esto es lo mismo. Tienes que aprender como hacerlo, una vez que lo hayas hecho la experiencia se va adquiriendo y la experiencia otorga habilidades.

—No creo que sirva para esto. —se sinceró el muchacho.

—Solo es una entrevista, además nunca se sabe si eres capaz de hacer algo si no lo intentas. Cualquier sistema de trabajo requiere un proceso, una curva de aprendizaje. Y nunca olvides una cosa; los prejuicios en la vida te limitan y te impiden avanzar, no te dan de comer. No hay que pensar en que no es para nosotros, simplemente hay que intentarlo, aprender. Nunca puedes saber lo que pasará si te quedas en tu zona de confort. Hay que salir fuera de ella y tomar riesgos.

Esas palabras tan sabias y elocuentes de aquel gran hombre calaron hondo en la mente del treintañero que accedió a ir a la entrevista. El amigo de su padre se fiaba de su instinto, que nunca le había fallado, y puso especial interés en que el joven acudiera a la entrevista. De algún modo sabía que su futuro laboral estaba allí, como lo estuvo el de su propio padre por años. 

Michael accedió, se dio una oportunidad a si mismo y decidió aceptar la propuesta. Estudió todos los cursos que la empresa le ofrecía. Aún así sus primeros días fueron desastrosos, le cerraban la puerta en las narices y sintió ganas de tirar la toalla. Sin embargo, un día conoció a alguien que le dio el impulso necesario para luchar por ese trabajo. Su jefe era un ejemplo de superación para él, pero sin duda la historia que más le impactó fue la del vendedor número uno de la empresa. 

En principio lo tenía todo en contra para permanecer en ese lugar, el estar atado a una silla de ruedas podría parecer un hándicap a la hora de desarrollar su empleo y sin embargo, Víctor se había convertido en el mejor comercial de la empresa. Quizás no pudiera estar subiendo y bajando escaleras de los edificios para conseguir clientes, pero para algo estaban los ascensores. Además de eso tenía que enfrentarse al rechazo de algunos futuros clientes que nada más verlo daban por supuesto que la empresa le había contratado por lástima o para recibir algún tipo de ayuda o bonificación del gobierno por dar trabajo a personas en riesgo de exclusión social debido entre otras cosas, a su discapacidad.
Pronto tuvieron que tragarse sus pensamientos y prejuicios. Y lo hicieron justo en el momento en que estaban firmando el contrato con la compañía de seguros. Victor fue adquiriendo habilidades muy útiles para el desarrollo de su trabajo. Poseía una habilidad innata para comunicarse con la gente y convencerles de lo que quería

—Si yo puedo hacer este trabajo, si puedo lograrlo desde mi silla de ruedas tú también podrás. Es cierto que no es fácil, hay que escarbar mucho pero con constancia se logra. Además esta compañía es legal y transparente, tengo que demostrar que hicieron bien confiando en mi. —le dijo el comercial en una ocasión a su compañero.

El chico de cabello rizado tomó sus consejos al pie de la letra y comprobó lo acertado que su compañero estaba en sus palabras. Victor era el primer mejor vendedor de la empresa y Michael logró ser el segundo mejor vendedor. Así fue durante años. 

Ambos se hicieron amigos y hablaban durante horas

Ahora, veinte años después, Michael se dirige a un cementerio cercano para asistir al funeral y entierro de su amigo Victor, que acaba de morir víctima de un infarto mientras dormía. Para el hombre, que ya tiene cincuenta años, ha sido muy duro ya que en verdad quería a ese hombre, era como otro hermano para él. Por si fuera poco, el dueño de la empresa, que ya es un hombre muy mayor, se encuentra muy enfermo, le queda muy poco tiempo de vida y ha cedido la empresa a dos sobrinos suyos, que la verdad no parecen muy buenas personas. Nada que ver con su tío. Esos dos individuos le dan muy mala espina al comercial. 
Apenas acaban de poner un pie en la empresa y han dado muestras de ser algo autoritarios, y prepotentes. Poco que ver con la sencillez tan característica de su tío al que todos sus trabajadores aprecian. El representante espera que no arruinen la empresa de ese gran hombre, pero es que esos dos individuos han venido con la superioridad de quien se cree mejor por tener dinero. Se dedican a observar fijamente a todos los trabajadores durante un buen rato y hacer comentarios entre ellos que nadie puede escuchar. No se fía un pelo de los parientes de su jefe y amigo.

La sala habilitada para el funeral de Victor se llena, al comercial le agrada que tanta gente haya acudido a dar el último adiós a ese gran hombre. Realmente se lo merece. 
Su partida ha sido muy dura para él, ha aprendido mucho de Victor y nunca va a olvidarle.

Ha sido un ejemplo para mucha gente por su tenacidad y su lucha a pesar de las dificultades con las que contaba. A lo largo de su vida demostró que los límites están en la cabeza de cada uno. Puede que consigas lo que sueñas o no, pero si no lo intentas, si no persistes nunca sabrás que habría pasado de haberlo intentado.

La vida no es fácil para nadie, pero cuando tienes ciertas limitaciones se te dificulta más aún.

El hombre siempre animaba al hijo de Joe sobre todo en sus momentos bajos en la compañía que fueron varios.

—Nadie dijo que este trabajo fuese sencillo, pero si llegaste a ser el segundo mejor vendedor de la compañía y aún lo sigues siendo, es porque tienes talento y trabajaste duro para estar donde estás. Las malas rachas son algo normal, en esos momentos es cuando más debes trabajar. Hay que levantarse cada vez que caemos. Mírame a mí, ninguna empresa quería contratarme hasta que llegué acá. Los prejuicios aún existen en las personas. El dueño de esta empresa es un gran hombre y me dio una oportunidad, algo que nunca olvidaré, por eso quise agradecer su fe en mi y me esforcé al máximo. Sí, estoy en una silla de ruedas, y es posible que no camine tan rápido como vosotros pero uno busca otras opciones para sacar adelante el trabajo. Bastantes limitaciones nos ponen algunas personas como para ponernos nosotros más. No te rindas. Cambia el chip de tu cabeza y sigue adelante. 

Michael sonríe al recordar las palabras de su querido amigo y hermano, realmente era un tipo digno de admiración. Después de acabar su jornada laboral se encargaba de cuidar a sus hijos, de bañarles, hacerles la cena y acostarles. Tenía que hacerlo, sus padres cuidaban de los niños mientras él trabajaba, no tenía una esposa que se encargara de cuidarlos porque había fallecido hace dos años de cáncer. Victor cuidaba de sus vástagos y sus retoños aprendieron muy bien de él, según fueron creciendo su padre les enseñó no solo a cuidarse entre si, sino también a ser independientes y fuertes, a luchar.

Sus hijos, ya adultos, casados y con familia, están destrozados por la repentina muerte de su progenitor que en apariencia se encontraba bien. En más de una ocasión le propusieron vivir con ellos para no estuviera solo, pero él siempre declinó la invitación de sus hijos. No quería ser una carga para nadie. Gracias a él sus hijos se han convertido en unos triunfadores. Michael Jackson les da el pésame y ellos se lo agradecen emocionados, para ellos el hijo Joe Jackson es familia. No hacen distinciones entre él y sus tíos biológicos por parte paterna. 

En otro punto de la ciudad, Linda Clements, una hermosa mujer de cabello negro y ojos profundamente azules recibe un reconocimiento más de su trabajo. 

—Muchas gracias por este reconocimiento. Estoy muy emocionada por formar parte de esta gran familia, porque eso es esto para mi. Una familia. La verdad es que nunca había trabajado en una empresa como esta y un sistema como este. Cuando esta oportunidad llegó a mi vida no tenía demasiadas esperanzas. Me había preparado para un trabajo que consideraba serio, un trabajo clásico de los de toda la vida. Me costó un poco entender que era esto y como funcionaba, además la gente que me rodeaba me desanimaba. Ellos ven demasiada televisión y leen demasiada mala información en Internet, además de vídeos de gente hablando de esto de manera no muy positiva. Gente que luego descubrí, no sólo que no tenían ni idea de como era este negocio y por tanto desinforman a la gente confundiendo a las personas, sino que al igual que los tabloides, ganan dinero por hablar mal de una empresa o una persona. Fueron varias las cosas que me impresionaron de esta compañía, una de ellas es que es muy democrática. Aquí todo el mundo puede alcanzar sus sueños, eso sí hay que trabajar mucho, ser constante y sobretodo prepararse, estudiar. Cuando accedí a ir a una Roo me sorprendió darme cuenta que ellos no eran prejuiciosos con respecto a mi. Así como otras empresas al verme me rechazaban, unas de manera más disimulada que otras, esta empresa no. No prejuzgan, si tú crees que lo puedes hacer, si crees en ti, ellos te ayudarán al alcanzar el éxito. Otra cosa que me dejó sorprendida es que había gente de cualquier edad, incluso gente de más de sesenta años, un impedimento en otras empresas para trabajar porque consideran que ya agotaron su tiempo de productividad en la vida. Para mi, una mujer pasados los cuarenta y tres años cinco, extranjera y con una minusvalía, era muy difícil volver a encontrar de nuevo un empleo después de que la empresa en la trabajé durante diez años hiciera recorte de personal. ¡Qué casualidad que varias de las personas que salimos de la empresa teníamos más de cuarenta años! Reflexioné y tomé la decisión de formar mi propio camino ya que al parecer, las empresas tradicionales me habían cerrado los suyos para llegar a ellas ¿Qué podía perder si lo intentaba? Nada. No podía perder nada más. Me informé bien sobre esta empresa y mi directora me animó. Gracias Daniela. —se dirige la dama a una mujer de unos cincuenta y cinco años. —Gracias por darme la oportunidad, por confiar en mi. Fue sincera conmigo y al contrario que hacen otras personas en empresas de este tipo, me aseguró que el camino iba a ser largo. Que no iba a ser fácil, que me dijeran No era mi trabajo, pero que si me decían muchas veces no, eso me acercaba más a que alguien me diera un sí. Me dijo todo lo que iba a ocurrir, lo que me iban a decir y así fue. Pero que si persistía, le ponía ganas e ilusión lo lograría.—esboza una encantadora sonrisa. —Y lo conseguí. Muchas gracias por todo. Gracias por cambiar mi vida. —se emociona la mujer. 

Los asistentes al evento la aplauden y la mujer a la que Linda nombró sube al escenario a darle un abrazo.

—Felicidades. Todo lo que has logrado ha sido mérito tuyo. Enhorabuena señorita directora. —la abraza Daniela.

Tras su nuevo nombramiento, que incluye un aumento considerable en los bonos que cobra, Linda baja del escenario todo lo rápido que su ligera cojera le permite.

En el cementerio, el funeral llega a su término y minutos después proceden a enterrar al estadounidense.

Al día siguiente, los nuevos dueños de empresa de seguros reúnen a todos los empleados.

—Es hora de hacer unos cambios, tomar decisiones y eso hemos hecho. —dice uno de ellos mirando a su primo.

Los trabajadores se miran entre si, aquello no les suena demasiado bien.

—Queremos una nueva imagen para la empresa. —dice el sobrino que aún no había hablado haciendo pasar a unos muchachos muy jóvenes y trajeados que no tendrán más de veinte años. —Hay que dar aire nuevo y... joven a la empresa. —dice mirando a los comerciales más veteranos y mayores de la empresa, incluido Michael.

Seguidamente hacen entrega a los trabajadores más mayores de la compañía un sobre. Cuando el amigo de Victor abre el suyo descubre que es una carta de despido.

—¿Una carta de despido? ¿Nos está despidiendo porque somos" viejos"? —pregunta Michael con la carta de despedida entre sus manos.

—En realidad... —comienza a decir uno de los dueños.

Su compañero interviene en la conversación y la respuesta que da  deja al hijo de Joe sin palabras.

—Sí. La edad, vuestra edad es un problema. 

50 Años


Tener cincuenta años no siempre es el principio del fin. Puedes volver a empezar, puedes triunfar. Cree en ti. No dejes que la ignorancia y la discriminación te hundan. 

Se puede, claro que se puede